Volver a casa tras un viaje

Lo que pasa cuando vuelves de un gran viaje.
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Volver a casa tras un viaje es la parte más dura. Y no lo sabes hasta que no llegas. Porque, además, nadie te lo cuenta.

Cuando volvemos de un viaje todos contamos con alegría lo bien que ha estado y las cosas que nos han pasado y que hemos hecho. Y todos sabemos lo deprimente que es volver a casa, a la rutina después de la emoción.

Vale, ahora imagina que en lugar de 15 días te vas un año. Imagina un año lleno de historias, con 365 días diferentes. Con aventuras y aprendizajes diarios, un año increíble. Pero llega un momento en el que vuelves ¿Depresión postvacacional? Se queda corto.

No hay nada como volver a un lugar que no ha cambiado, para darte cuenta cuánto has cambiado tú. Nelson Mandela

Volver a casa tras un viaje

NOTA: Escribí este artículo tras mi primera vuelta a casa tras un gran viaje. Era la primera vez que viaja durante más de un año seguido y la vuelta a casa resultó muy dura. Mis siguientes pasos por casa no han sido tan drásticos. Supongo que de las vueltas a casa también se aprende… Aprendes a encontrar el equilibrio entre esa sociedad con la que solo te identificas en parte y con el espíritu nómada. O, al menos, ese ha sido mi caso.

De todas formas te dejo mis primeras reflexiones tras aquella dolorosa vuelta.

Lo que no se cuenta al volver a casa tras un viaje es que es una mierda. Así de simple.

La que era tu vida antes del viaje ya no la quieres, no por nada, es que no eres la misma persona. Tus principios vitales han cambiado. Además durante el viaje compruebas que existe la sensación de hogar cuando viajas.

Te preguntas cuales eran los motivos por los que volviste y ninguna respuesta que te das te satisface. Ya no ves el mundo de la misma manera y aceptar que la vida se resume a tener un trabajo y salir los fines de semana es inaceptable. Vamos, que ni en broma.

Al volver a casa tras un viaje te das cuenta de que no estas dispuesto a renunciar a la vida por un trabajo. O por cumplir el papel que la sociedad te ha asignado y que en la mayoría de las ocasiones no has elegido libremente.

Que la vida que se considera normal a ti te parece imposible de entender, ¿quién dijo que tenía que estar trabajando 35 años para luego jubilarme y empezar a vivir entonces? Podremos aprovechar la vida y tener dinero cuando el cuerpo ya no tiene fuerza ni ganas.

Porque, lo cierto es que estamos en esta vida para ser felices, no para trabajar, tributar y tener hijos. No nací para pagar una hipoteca de un piso en una ciudad que me agobia.

Quiero que cada día de mi vida sea una aventura.

Volver a casa tras un gran viaje

La gente a tu alrededor quiere que entres dentro de ese sistema de vida, les hace sentir más cómodos. Que tu vida sea viajar… es raro, ¿cuando te vas a buscar un trabajo de verdad? me han preguntado en más de una ocasión.

Pero da igual, te has alejado de la sociedad, te sientes extraño en tu casa, nada es como era (porque tu ya no lo ves como lo veías), y te deprimes. Al volver a casa tras un viaje te deprimes. O al menos eso me pasó a mi. 

Al mirar por la ventana el mundo parecía gris. No sabia por qué había metido la mochila en el armario. Al viajar me encontré con una realidad que me gustaba más que la que me habían vendido toda la vida. Mi vida viajando me gustaba más que mi vida sedentaria.

¿Un trabajo serio? ¿estabilidad? Pero ¿qué pasa si no es eso lo que yo quiero? ¿cómo consigo salir de ese bucle del que no quiero participar?

Con el tiempo, cómo el ave fénix, resucité de mis cenizas y me fui de viaje de nuevo. Que la vida es corta para no aprovecharla. Y menos para quedarse triste en casa.

Después descubrí que tener un proyecto a la vuelta del viaje cambiaba mucho cómo veía y sentía la vuelta. La vuelta pasó a ser parte del viaje. Volver para llevar a cabo las ideas que no se pueden realizar cuando viajas. Estabilidad para crear y llevar a cabo proyectos. Y para preparar el siguiente viaje…

Mis amigos Rubén y Lucy lo transmitieron muy bien en este vídeo:

¿Alguna vez te has sentido así al volver de viaje?

¿Qué hiciste para solucionarlo?

Picture of Julia Del Olmo

Julia Del Olmo

A finales de 2013 empecé mi primer viaje sin billete de vuelta. Desde entonces he viajado trece meses a dedo por Latinoamérica, he pasado nueve meses en el Sudeste Asiático, he ido de Madrid a Mongolia en una moto de 125cc. Ahora ayudo a otros a organizar sus viajes con mis Cursos y talleres ¡Nos vemos por el Camino Salvaje de la vida!

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4 comentarios

  1. Coincido con lo que dices, Julia. Para mí, volver es el mejor aliciente para planear el próximo viaje, más grande y mejor. Para ello, lo ideal es preparar un plan para generar ingresos mientras viajas. Ya sea ofreciendo productos o sevicios a través de un blog, o trabajando por el camino. Nada es igual después de un gran viaje, pero tienes la ventaja de tener una mente mucho más abierta que te haga ver nuevas posibilidades.

    1. Completamente Luis ¡Lo mejor de volver es preparar el siguiente viaje! La necesidad de generar ingresos es real pero lo bueno es que las posibilidades de hacerlo son muchas, solo hay que buscar aquella que encaja mejor con nuestro carácter y nuestra forma de ser. Y después de un gran viaje ninguna posibilidad parece imposible 😉

  2. Tus palabras Julia son las que rondan en mi cabeza. Es tal cual la sensación que uno siente al volver. Una vez que pruebas lo que es viajar, propiamente como viajero, es algo que se apodera de uno mismo y no podes evitar o dejar de lado esas sensaciones, que te causaron paz interior al salir al mundo y vivir tu vida.

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