El cementerio de Tulcán

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El cementerio de Tulcán está ubicado en el norte de Ecuador, casi en su frontera con Colombia, en la ciudad homónima de Tulcán. Y, sin lugar a dudas, el cementerio es lo más impresionante del lugar.

Me atrevería incluso a decir que, de hecho, es uno de los atractivos turísticos de esta ciudad fronteriza.

Cementerio de Tulcán

El Cementerio de Tulcán

Recorrer los cementerios

Los cementerios siempre me han provocado mucha paz. Tanto silencio, tanto recogimiento es algo que me contagia y me invita a pensar en la vida. Sí, en la vida, porque total, en la muerte no hay tanto sobre lo que pensar. Todos vamos a morir, no hay más vueltas que darle. Es probablemente lo único permanente en lo que podemos creer. La vida es otra cosa. Respirar, comer, cagar o dormir son actos que no garantizan que estés vivo. Por eso en los cementerios en lugar de pensar en un final que ya conozco pienso en el desarrollo de la historia que aún puedo moldear. Me hacen pensar y valorar el tiempo.

Me gusta pasearme entre las tumbas. Mirar los nombres de quienes están ahí enterrados. Observo las fechas y me imagino sus caras, sus vidas, sus historias.

¿Fueron felices? ¿Disfrutaron de la brisa, de la hierba con los pies descalzos, de los primeros rayos de la primavera? ¿Rieron mientras compartían el tiempo con sus seres queridos? ¿Lloraron de risa? ¿Y por amor?

Mientras recorro los pasillos que forman el cementerio soy consciente de que algunos vivieron de verdad y otros probablemente solo pasaron por la vida. Sin saborearla despacito, que es como mejor se aprecian los matices.

tulcan

Pero no solo me gusta observar las tumbas, también me gusta ver a los vivos que van al cementerio. Los que llevan flores a una tumba y se quedan ahí mirando, rezándole a las almas; a esas mujeres que limpian las tumbas como si el no hacerlo fuese un pecado capital. También a los curiosos como yo que simplemente van allí a pasear, a meditar o en busca de un sitio tranquilo donde leer.

Me gusta buscar las tumbas más antiguas, en busca de la persona más vieja de todo el cementerio. No sé porque lo hago pero me encanta. Sus lápidas suelen ser en piedra, ya desgastada por el tiempo, y evocan en mi historias más interesantes que las tumbas más modernas de mármol pulido.

Evito la zona de los niños como si fuese un núcleo de peste negra, y si por error termino entre las filas de estas pequeñas tumbas lo más posible es que termine llorando. No por los niños la verdad, los niños viven intensamente, somos los adultos los que muchas veces no sabemos vivir. Lloro por sus madres que viven con el alma desgarrada, y desde que soy madre esto se ha intensificado más.

No todos los cementerios me gustan por igual. Cuanto más abandonado, lleno de vegetación y enigmático mejor. Y aunque el cementerio de Tulcán no es así también me encantó. En esta ocasión por ser diferente a todos los cementerios que había visto anteriormente.

El jardinero del cementerio

Hace unos años el jardinero del cementerio de Tulcán (que por entonces era un cementerio bastante común, filas de muertos, un poco de césped y cuatro rosas) decidió darle un toque especial al camposanto.

Aquellos setos que sin más delimitaban en cuadrados distintas áreas del cementerio se le antojaron desaprovechados al hombre. Así es que les empezó a dar forma.

Cementerio de TulcánUna señora con un niño en brazos, la cabeza de un hombre con ojos rasgados, un hombre con aspecto de sumo, otro que te recibe con los brazos abiertos. Y así con cada seto, fue dándoles un aspecto, todos diferentes. Hasta que convirtió el cementerio en una obra de arte.

No hay un solo seto igual a otro. El jardinero siguió llenando de flores el lugar, de un gran número de plantas diferentes. Dando color y alegría. Es curioso pero es un cementerio lleno de vida.

Ya han pasado muchos años desde que este jardinero no trabaja en el cementerio pero su esfuerzo se ha seguido manteniendo y ampliando. Ahora también se pueden encontrar túneles que parecen llevar a laberintos o paneles de madera donde leer frases de Leonardo Da Vinci o Platón hablando sobre la muerte.

O más bien gritándote ¡VIVE!

¿Conoces el cementerio de Tulcán? 

¿Y algún cementerio parecido en otro lugar?

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Julia Del Olmo

Julia Del Olmo

A finales de 2013 empecé mi primer viaje sin billete de vuelta. Desde entonces he viajado trece meses a dedo por Latinoamérica, he pasado nueve meses en el Sudeste Asiático, he ido de Madrid a Mongolia en una moto de 125cc. Ahora ayudo a otros a organizar sus viajes con mis Cursos y talleres ¡Nos vemos por el Camino Salvaje de la vida!

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